Es una enfermedad que se controla, no que se cura. Lo tengo muy presente siempre que estando en el piso no pudo parar de gritar y golpearme la cabeza o , dios mío no otra vez, encontrar algún objeto para clavarlo en mi piel. Mi percepción de le realidad está intacta siempre y es lo más doloroso, ser consciente todo el tiempo y no poder contenerme, no poder soltar el cuchillo, no poder callarme, no poder levantarme. Estoy sola al menos, pero cuando escucho a Ulises entrar a casa comienzo a llorar más asustada.
La pastilla que Ulises me obligó a tragar hace que el episodio dure apenas cuatro horas, que pudieron volverse semanas enteras. Parece magia, sólo cuatro horas. Horribles y extenuantes.Entre jaloneos, logró limpiarme las heridas y recostarme, pero no podía controlarme. " Lamento mucho esto, flaca, pero si no te la tomas no vas a poder dormir" odio los somníferos y él lo sabe. Por eso su cara de tristeza y angustia. Me mata la culpa, porque él viene de una jornada larguísima fuera de casa y no ha descansado bien últimamente. Hago el esfuerzo de abrir la boca, pero no puedo detener las lágrimas ni evitar la debilidad de mis piernas. Me carga hasta la cama, recarga mi cabeza en su pecho y comienza a arrullarme. La cabeza me duele insoportablemente pero estoy cansada para seguir gritando."¿ Me cuentas otra vez el cuento de los conejitos y el tren descarrilado?" le digo apenas balbuceando, pero él comprende y sonríe sobre mi frente.
El litio me obliga a dejar de llorar y levantarme de la cama, o respirar con tranquilidad y darme un segundo de calma.Pero no evita las crisis, ni me ayuda a controlar mis actitudes frente la comida, frente situaciones donde no se debe usar la violencia, frente a los estímulos sexuales o las drogas. La realidad es esta, sin máscaras ni posturas, yo esperaba ser una buena pareja para Ulises, ser una buena profesionista y destacarme, ser una buena hija,una buena hermana, pero el esfuerzo me agotó. Comienza soltando un poco, si una copa de más después conlleva a una línea en el baño donde alguna persona encuentre atractiva mi vulnerabilidad y yo no quiera oponerme aunque mañana haya qué estudiar para un examen y Ulises no tenga ropa limpia, no tengo el ánimo de oponerme. Si no comprendo en su totalidad que soy la vía de escape, la descarga de frustraciones de esos hombres con novias mucho más hermosas, inteligentes y seguro sanas que yo, pero sin duda menos casquivanas, en realidad es porque no quiero lidiar con eso por cobarde, por frágil. Ulises siempre me espera en casa aunque haya veces en las que no sea tan cálido. No soporto que me vean de esa manera en lo académico, no soy un genio, sólo necesitaba algo a qué aferrarme y me esforcé. Las notas sobresalientes, los halagos y las sonrisas hipócritas con las que busco confundirme a mí sobre lo mediocre que me siento, no hacen más que agregar un peso más a mi desequilibrio.El litio me obliga a quitarme las manos de los ojos y observar de frente y erguida lo que está ocurriendo con mi vida , pero no me da el valor de comenzar a corregirla, sólo me llena de pánico y dolor.
Cuando vuelvo a abrir los ojos, mi cabeza está en el regazo de Ulises y él trae otra ropa, me pregunta cómo me siento y la pulsante opresión en mi cabeza se ha desvanecido, así que no es mentira cuando le digo que me siento bien, que no se preocupe por mí, que lamento mucho el espectáculo y le agradezco, " Qué pena que te hayas casado con una loca" me falta energía para sonreír, él besa mis labios con extrema suavidad " me casé contigo porque te amo" Y por fin llega esa breve hora en la que sé que puedo sentirme segura, aunque sólo sea un par de horas.
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